‘Pinabete’ plantations provide an income for Guatemalan forest communities

'Pinabete' (fir tree) plantation in Guatemala. Photo: Antonio Ordoñez

Antonio Ordoñez

[Versión en español abajo]

For the communities of the Guatemalan highlands, where the conservation of an endangered species has become a profitable business, the holiday season means an income.

Individuals such as Urbano López, known as the "reforester of the Occidente" (western Guatemala), have worked tirelessly to rescue the Abies guatemalensis Rehder, or ‘pinabete’, a conifer tree species used as Christmas trees and for decoration. López has 30 years of reforestation work in the department of Quetzaltenango.

"They use twigs to make trees in a traditional way or for decorations, but this often kills the trees, as well as destroying the cones containing the seeds," says Sergio Osorio Monjaraz, a forester from the National Forest Institute (INAB) and manager of the Pinabete Program in the department of Quetzaltenango.

Fifty years ago, forest cover of this species was estimated at around 500,000 hectares, by 2006 it is estimated that this had gone down to 37 000.

"We used pinabete branches indiscriminately and the [tree] coverage has been dramatically lost" says Henry Salazar from the National Protected Areas Council (CONAP).

As a result, the pinabete is a species facing extinction. The use and cutting of this tree in natural forests is banned in Guatemala and it is part of the Convention on International Trade in Endangered Species of Fauna and Flora (CITES).

The Pinabete Program provides an alternative income for families in the highlands by promoting plantations and sustainable management of this tree in regions where the altitude is over 2700 meters above sea level.

All pinabete trees and decorations made from branches and foliage must be authorized by INAB and CONAP by a label that distinguishes them from the illegally pruned trees for sale.

Some of the local organizations within the Association of Organizations from the Cuchumatanes mountains (ASOCUCH) are devoted to the cultivation and conservation of the pinabete. ASOCUCH is a member of the National Alliance of Community Forestry Organizations (the ‘Alianza’).

"At Todos Santos there is a natural forest which is within the protected area of the Todos Santos regional park and the Forest Farmers Association (ADECAF) of the Chichim, Chalhuitz los Pérez and Chalhuitz los Chales communities, are dedicated to protecting the natural forest " said Tomás Fernández from ASOCUCH.

ADECAF is building an eco-trail in the natural forest in a joint project with the organization FUNDAECO, so that the surrounding communities are able to earn an income through ecotourism.

The pinabete species takes between six and seven years to reach the acceptable height to be cut. ADECAF hopes to start selling Christmas trees within the next three years, having begun their pinabete plantations almost three years ago.

Nationally, INAB has 260 registered pinabete plantations, however not all of these can begin to be used commercially yet as their registration is recent and they have not yet reached the age to be exploited. Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango and Chimaltenango are the departments where pinabete forests are to be found and where the altitude and climate favors the plantations of this species.

 

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Plantaciones de pinabete brindan una opción productiva a las comunidades forestales de Guatemala

Antonio Ordoñez

La época navideña significa ingresos para las comunidades del altiplano guatemalteco en donde, el rescate de una especie en extinción, se ha convertido en un negocio rentable.

Para gente como Urbano López, conocido como el “reforestador de occidente”, su vocación es rescatar el Abies guatemalensis Rehder, o pinabete, una especie de árbol de conífera utilizado como árbol navideño y adornos a finales del año.  López lleva 30 años de trabajo de reforestación en el departamento de Quetzaltenango.

“Usan las ramillas para hacer árboles de forma artesanal o para ornamentos, pero esto muchas veces provoca la muerte de los árboles, así como la pérdida de los conos que contienen las semillas” señala Sergio Osorio Monjaraz, técnico forestal del Instituto Nacional de Bosques (INAB) y encargado del programa de Pinabete en el departamento de Quetzaltenango.

Hace 50 años, la cobertura forestal de esta especie se estimaba en unas 500 mil hectáreas, al 2006, se calcula que existen apenas 37 mil.

“Se usó de forma indiscriminada la ramilla de pinabete y la cobertura se ha perdido de forma dramática” señala Henry Salazar del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

Debido a esta situación, el pinabete es una especie en peligro de extinción. Su corte y uso proveniente de bosques naturales está prohibido en el país y es parte de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés).

Como alternativa económica para las familias en el altiplano, el Programa del Pinabete promueve las plantaciones y manejo sostenible de este árbol en regiones cuya altitud está por encima de los 2700 metros sobre el nivel del mar.

Todos los árboles de pinabete, así como los adornos elaborados con las ramillas de su follaje deben estar autorizados por el INAB y CONAP por medio de un marchamo que los distingue de los árboles podados de forma ilegal para ser comercializados.

La Asociación de Organizaciones de los Cuchumatanes (ASOCUCH), miembro de la Alianza Nacional de Organizaciones Forestales Comunitarias, tiene entre sus organizaciones de base, algunas que se dedican al cultivo y conservación del pinabete.

“En Todos Santos existe un bosque natural que está dentro de la área protegida del parque regional de Todos Santos, y la Asociación de Campesinos Forestales (ADECAF) de las comunidades de Chichim, Chalhuitz los Pérez y Chalhuitz los Chales, se dedican a proteger ese bosque natural” señala Tomás Fernández, técnico de ASOCUCH.

ADECAF tiene como proyecto la construcción de un sendero ecológico en este bosque natural en conjunto con la organización FUNDAECO, con el fin de que las comunidades aledañas puedan obtener ingresos por medio del ecoturismo.

Dentro de tres años, ADECAF espera poder empezar a vender árboles navideños, ya que apenas tienen 3 años de haber iniciado con sus plantaciones de pinabete, y la especie tarda entre 6 y 7 años en alcanzar la altura aceptable para ser podados.

A nivel nacional, el INAB tiene registradas 260 plantaciones de pinabete, pero no todas pueden comercializarlo todavía, ya que su registro es reciente y aún no han alcanzado la edad para ser aprovechados.  Los departamentos en los que se ubican los bosques con pinabete y en los que la altura y el clima favorece las plantaciones de esta especie son Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango y Chimaltenango.